Comillas
es, sin duda alguna, una de las localidades más hermosas y conocidas
de Cantabria, un conjunto arquitectónico magnífico enmarcado
por un entorno natural y paisajístico de excepción. Sin embargo
como municipio no deja de ser un ayuntamiento modesto, con tan sólo
2.500 habitantes repartidos entre la villa y media docena de entidades de
población: Ruiseñada, Trasvía, Rioturbio, La Rabia, Rubárcena
y el Seminario Pontificio, hoy vacío.
Probablemente
Comillas hubiera llegado hasta nuestros días como un pueblecito de
pescadores más de la costa cantábrica si no hubiera sido por
la figura de Antonio López. Este chico comillano, que emigró
e hizo fortuna en la segunda mitad del siglo XIX, y sus herederos, distinguidos
con el título de marqueses de Comillas, transformaron totalmente Comillas
convirtiéndola en uno de los conjuntos más destacados de la
arquitectura neogótica y modernista española. En Comillas trabajaron
los arquitectos más prestigiosos del momento, como los catalanes: Martorell,
Doménech i Montaner, Gaudí, etc... El Palacio de Sobrellano
y su capilla-panteón, la Universidad Pontificia, el "Capricho"
de Gaudí, y la propia arquitectura autóctona montañesa
hacen de Comillas un conjunto histórico-artístico único.
La visita del rey Alfonso XII en 1881 favoreció el descubrimiento de
Comillas por la aristocracia, convirtiéndose en uno de los lugares
de veraneo más elegantes.